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Niño superdotado: ¡Es un mito!


Redacción Agencias | 8/4/2017, 2:51 p.m.
Niño superdotado: ¡Es un mito!
Un estudio indica que no existen los niños superdotados | Foto Cortesía

Berliner y Eyre se basan en una investigación realizada por Lewis Terman, psicólogo educativo estadounidense, realizada en los años 20. En ella se analizaron las vidas de 1.470 californianos que habían sobresalido en las pruebas que determinan el cociente intelectual. Ninguno de ellos llegaron a ser los grandes “genios” que se esperaba que fuesen. Y, para poner la guinda al pastel, dos físicos, Luis Álvarez y William Shockley, que no entraron en el estudio porque su inteligencia no era lo suficientemente alta, llegaron a ganar el premio Nobel.

La práctica produce al experto

Todos, por tanto, podemos alcanzar el estatus de genio. Pero, ¿cómo? Las autoras lo definen como aprendizaje de alto rendimiento, que se debe llevar a cabo tanto en la escuela como en casa: “Se les deben enseñar las actitudes y enfoques adecuados, así como desarrollar atributos como la curiosidad, la persistencia y el trabajo duro”. Si el genio se puede cultivar, la pregunta es obligada: ¿de verdad existe el talento innato?

A Anders Ericsson, profesor y psicólogo de la Florida State Univeristy, le ganaron una partida de ajedrez cuando estaba en el colegio. Lo hizo un chaval que solía ser un negado en el juego. Y, desde entonces, se interesó por los efectos de la práctica en cualquier actividad. Hoy es su área de investigación y está convencido de que los talentos innatos no son la base del rendimiento o el éxito en la vida. La práctica es lo que produce al experto, según concluye en su libro 'Peak: Secrets from the New Science of Expertise'. Échale 10.000 horas a algo, lo que sea, y emergerá el talento.

A partir de esta premisa, las autoras han desarrollado un enfoque de aprendizaje de alto rendimiento que pronto será presentado a los colegios de Reino Unido. Pero, matizan que para asegurar el éxito generalizado, sin importar clases ni culturas, el sistema debe ser adoptado también por las familias. Han compartido su método en 'The Guardian':

Enséñales a pensar bien

Si los niños se atascan en algo, pregúntales: “¿Cómo podrías hacerlo?”, “¿has hecho algo similar antes?”, “¿qué hiciste entonces?”. Esto les ayudará a desarrollar sus propias ideas sobre el aprendizaje y les hará menos proclives a tirar la toalla.

Una de las características clave es su capacidad para conectar su pensamiento con el mundo más amplio. Pregúntales: “¿Qué pasaría si los ríos se secasen, si todos ignorásemos la ley o si el sol se apagase?”.

Ayúdales a construir su imaginación, vital en este proceso. Por ejemplo, puedes preguntarles cómo pesarían una jirafa, un puente o una estrella.

Que desarrollen un pensamiento crítico. Pregúntales: “¿Por qué crees que… los bebés lloran? La capacidad para deducir, plantear hipótesis, razonar y buscar evidencias es probablemente la característica más asociada al éxito académico.

Ayúdales a controlar sus progresos. Cuestiónales sobre qué necesitan para hacer algo o cómo pueden saber si lo están haciendo bien.

Enséñales a comportarse bien

Confianza intelectual. Si un niño dice que no es bueno en algo, respóndele: “Sé que puedes. Sé que es difícil de hacer ahora, pero sé que puedes aprender a hacerlo si trabajas en ello”.

Para que tu hijo o alumno tenga la mente abierta, empieza por ti mismo, sé su ejemplo.

Curiosidad. Los niños hacen muchas preguntas si las sueles responder. El deseo de saber más, la curiosidad, es el comienzo de todo aprendizaje. Cuanto más curiosos sean por los porqués y los cómos, mejor les irá en el colegio y en la vida.

Practicar es la única manera de ser bueno en algo. Asegúrate de que el niño sea regular, que lo quiera hacer y que siempre intente mejorar.

Perseverancia, el comportamiento más importante. Es importante que entiendan qué pasaría si nadie perseverara en su trabajo o en su vida diaria.