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Juntos o separados… ¿Cómo se duerme mejor?


Redacción Agencias | 8/11/2017, 11:43 a.m.
Juntos o separados… ¿Cómo se duerme mejor?

Es una costumbre muy arraigada en la cultura occidental, el hecho de compartir la cama. Pero qué sucede cuando un compañero/a expresa su deseo de dormir separado. ¿Lesiona la unión de la pareja? ¿Tiene beneficios? En definitiva ¿qué es mejor? Mira lo que opinan los especialistas.

Los hombres y las mujeres tienen diferentes hábitos de sueño, y al incorporarse a una pareja, pueden surgir problemas si esos hábitos no coinciden. Esas diferencias pueden ser causadas por gustos o normas culturales diferentes.

Desde una perspectiva evolutiva humana, dormir en pareja puede mejorar la percepción de la seguridad física y emocional, lo que conduce a una reducción de los niveles de excitación y al aumento de la calidad y cantidad de sueño. Pero no es lo mismo para ellos que para ellas.

Según literatura de la Biblioteca Nacional de Medicina de EE.UU. para las mujeres es más importante que para ellos el compartir el lecho, quizá por una mayor necesidad de seguridad contra posibles atacantes, a ellas les brinda un efecto calmante. Y además, lo sienten como una responsabilidad.

En un estudio se encontró que aunque dormir solo conduce a un aumento significativo del sueño profundo en comparación con las noches cuando se duerme en pareja, los participantes reportaron estar menos satisfechos con su sueño en las noches que dormían solos.

En un estudio con más de 5,000 personas, se halló que los ronquidos y la costumbre de levantarse al baño por las noches de sus parejas, provocaba en el otro alteraciones de sueño y estrés.

Al estudiar el efecto del sueño en el lecho individual o separado, se halló que los hombres durmieron más y se levantaron más tarde cuando dormían con una pareja. Esto puede ser el resultado de una mayor seguridad percibida durante el sueño. En las parejas jóvenes, se mostró una alta armonía de los movimientos corporales al dormir juntos.

Los cambios

Los problemas del sueño y de relación tienden a cambiar durante épocas de eventos o transiciones significativas de la vida, tales como una enfermedad, el nacimiento del primer hijo o una separación. Entonces, el vínculo entre el sueño y la calidad de la relación es dinámico: está en continuo cambio.

En una relación sana, un compañero de alcoba sirve como una vía de descarga proporcionando una reducción de las respuestas del estrés y contrarresta los efectos en la salud que podrían tener un impacto negativo en el sueño. De ahí que sean sanas esas charlas en el lecho compartido.

Con el tiempo, las parejas desarrollan reglas de interacción y rutinas de sueño que las unen. Estos comportamientos necesitan algún tiempo para consolidar la nueva relación y a menudo implican una modificación del comportamiento del sueño individual.

Para la mayoría, compartir la cama es un compromiso. Parecería una solución lógica a la interrupción del sueño el irse a otra habitación o a otra cama, y superar el "lecho de espinas" creado por expectativas de género, ronquidos y otros comportamientos de pareja...

Estadísticas

Sin embargo, paradójicamente, sólo el 7% de las parejas menores de 55 años actualmente duermen en camas separadas, a pesar de que casi la mitad se quejan de ser despertadas hasta seis veces por noche. ¿Por qué?

Dormir aparte para las parejas representa una ruptura en las rutinas del sueño y un alejamiento del marco de referencia. En lugar de promover una buena noche de sueño, dormir solo puede realmente dificultar el sueño, por la ausencia de pareja y el vacío de la cama perturbando el "ambiente y el ritual" asociado con el dormir juntos.

Mandato cultural

Hay una fuerte asociación cultural entre ser una pareja y compartir una cama. A pesar de la posibilidad de un mejor sueño en otro lugar, las personas en general muestran voluntad de dormir juntos asumiendo las contras, para preservar el bienestar de la relación y satisfacer las expectativas sociales del comportamiento de pareja.