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Alergia a la leche, una pesadilla médica... y financiera


Carmen Heredia Rodriguez | Kaiser Health News | 12/4/2017, 5:49 p.m.
Alergia a la leche, una pesadilla médica... y financiera
Matt vive solo y ha aprendido a cocinar comidas libres de lácteos y a llevar un EpiPen con él todo el tiempo, en caso que, de manera accidental, consuma algo con leche. | Foto cortesía Lynda MItchell

Cuando su hijo Matt todavía era un bebé, Lynda Mitchell ya sabía que era alérgico a la leche.

Mitchell controló los síntomas cambiando a fórmula. Pero cuando Matt tenía un año, su primer Halloween resultó horrible. Disfrazado de calabaza, el pequeño agarró un chocolate y mordió el envoltorio. A pesar que escupió el dulce, su violenta reacción alérgica se transformó en una dolorosa cadena de urticaria, hinchazón y dificultad para respirar. Terminó en la sala de emergencias.

Eso ocurrió hace 26 años, pero Mitchell recuerda vívidamente el temor de esa noche, y de criar a un niño con una condición para la que había poca información.

"Fue realmente un momento aterrador tener un hijo con alergia a un producto que está en casi todos los alimentos", dijo.

Hoy en día, Matt todavía es extremadamente cuidadoso con su dieta. Carga un EpiPen todo el tiempo, para enfrentar cualquier ataque severo si come un producto que contiene lácteos sin darse cuenta.

Una nueva investigación sobre alergias alimentarias halló que las alergias a la leche no solo representan una carga médica, sino también financiera para las familias.

De hecho, la condición registró en 2016 la mayor cantidad promedio de servicios por paciente, por sobre todas las alergias alimentarias, superando incluso a las ampliamente publicitadas a los cacahuetes (maníes) y mariscos, según el análisis de Fair Health, una organización sin fines de lucro que maneja una base de datos de reclamos de seguros privados y proporciona información de costos a la industria de la atención de salud y a los consumidores.

Aún así, el estudio encontró que los cacahuetes superaban a todos los demás alérgenos alimentarios individuales al causar reacciones graves y algunas veces fatales conocidas como anafilaxias. Las alergias a los cacahuetes representaron la cuarta parte de los servicios médicos para tratar la anafilaxis de 2007 a 2016. Las reacciones anafilácticas a los productos lácteos representaron solo el 5%.

Los datos se suman a la creciente evidencia que el número de personas que viven con una alergia alimentaria está en aumento. De 2007 a 2016, los servicios médicos relacionados con las alergias a los alimentos enumerados en los reclamos de seguro médico privado aumentaron un 76%, dijo Robin Gelburd, presidente de Fair Health.

BJ Lanser, director del programa pediátrico de alergia a los alimentos de National Jewish Health, en Denver, Colorado, explicó que las causas de esas alergias no se limitan a ciertos alimentos que acaparan los titulares.

Agregó que, aunque los maníes representan un riesgo potencialmente mortal para algunas personas, otras alergias alimentarias también pueden llevar a una vida de estrés físico y financiero.

"No podemos pensar solo en los cacahuetes". Tenemos que pensar en los otros principales alergenos alimentarios", dijo. "Esta es una enfermedad que conlleva una gran carga de costos".

Entre los hallazgos del informe:

• El aumento de las alergias a los alimentos varió según el lugar. De 2007 a 2016, el número de servicios y procedimientos para esas alergias se incrementó en un 70% en las áreas urbanas y más del doble en las zonas rurales.