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Los cólicos del lactante: un reto para muchas familias


Redacción Agencias | 12/14/2017, 2:54 p.m.
Los cólicos del lactante: un reto para muchas familias

La etiqueta cólico del lactante se ha hecho en las últimas décadas especialmente famosa, algunos incluso dirían que viral, siendo quizá más visible en países del mundo desarrollado. Porque es posible que muchos de los factores culturales que caracterizan los modelos de crianza de los estados de bienestar puedan estar vinculados de forma directa o indirecta con esta etiqueta que algunos no dudan en afirmar que es un invento de nuestra sociedad.

Invento o no, los cólicos del lactante suponen un reto para muchas familias y para el sistema sanitario. Y no podemos quedarnos impasibles ante él reduciendo nuestra intervención a “tenga usted paciencia” o “esto es algo normal y ya pasará”, entre otras famosas y míticas frases. Además, suponen un coste familiar y sociosanitario que no es baladí y que nos obliga a reflexionar, como profesionales sanitarios ante situaciones como las siguientes:

Estas tres situaciones, como otras parecidas, pueden tener en común que los bebés estén diagnosticados de “cólico de lactante” por sus pediatras y, por tanto, tal y como se refleja en la mayoría de las Guías de Urgencias Pediátricas, son bebés que sufren “episodios de llanto de más de tres horas al día, durante al menos tres días en la misma semana", siendo, por lo demás, niños sanos. Estos episodios se caracterizan por una irritabilidad excesiva, con llanto difícil de calmar, encogimiento de piernas y, con frecuencia, abdomen distendido, tenso y timpánico a la percusión. Se producen principalmente en las últimas horas del día y primeras de la madrugada. Se trata de un cuadro benigno y autolimitado que típicamente comienza a las dos semanas de vida y suele permanecer hasta los cuatro meses aproximada mente”, según el Manual de Urgencia Pediátrica. Ergón; Madrid, 2011.

La fisioterapia aplicada a los cólicos del lactante

Pues bien, los fisioterapeutas pediátricos estamos recibiendo cada vez más bebés diagnosticados con “cólico del lactante”, pero cada bebé presenta un perfil clínico diferenciado y, como profesionales sanitarios, tras valorar al bebé, realizaremos nuestro juicio clínico para identificar si el problema que el bebé presenta es susceptible de ser tratado desde la fisioterapia o no. En muchos casos abordamos los “cólicos” desde la fisioterapia porque observamos deformaciones a nivel craneal (como plagiocefalias congénitas o posturales, entre otras), inmadurez en el sistema muscular implicado en la succión/deglución, dificultades en la lengua o boca para realizar un agarre confortable y satisfactorio, frenillos sublinguales con o sin prescripción quirúrgica que dificultan la alimentación, tensión/distensión en el tejido abdominal, dolor e irritabilidad a la palpación abdominal, dificultades para gestionar los gases (tanto pedetes como eructos), tendencia al estreñimiento y dificultades para el manejo postural del bebé en las crisis de llanto, entre otros aspectos.

Pero, también puede ocurrir que tras nuestra valoración, decidamos derivar al bebé porque sospechemos que este cuadro de llanto puede situarse en otro contexto neuropediátrico o digestivo. Y es que, como profesionales sanitarios nuestra valoración es clave y nunca se debe poner a los bebés en manos de personas que no sean profesionales sanitarios para tratar los cólicos del lactante.