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Darío Bellot abrazando Filadelfia


Hoy ocupa la oficina que Washington usara

Perla Lara | 2/2/2017, 8:20 p.m.
Darío Bellot abrazando Filadelfia
Bellot obtuvo una Licenciatura en Ciencias y una Maestría en Administración de Empresas de la Universidad de la Empresa en Buenos Aires. Bellot trabajó para la Wharton School of Business, Brystol Myers y Dow Chemical. También es miembro de la Junta Directiva en Nueva Esperanza y de la Asociación Panamericana como Tesorero y Director Financiero. |

Darío muy probablemente es el argentino más conocido y reconocido en Filadelfia, ciudad que le adoptó y en donde en encontró el amor. A esta metrópoli llegó hace 15 años traído por su empresa para trabajar. Poco tiempo después empezó una especialización en economía en la Universidad de Pensilvania y ahí conoció a la que ahora es su esposa Jennifer y madre de sus tres hijos, Sabio de 10, Lior de 7 e Isabela de 3. La pequeña fue adoptada cuando tenía unos días de nacida. Darío y su esposa sabedores de ser privilegiados, decidieron adoptar a uno de los 14 mil niños que están esperando a salir del sistema “Foster” de la ciudad.

Y es que el economista con una clara vocación de servicio social, ha puesto no solo sus conocimientos y talento al servicio de varias organizaciones sin fines de lucro, de los que ha venido formando parte de la junta directiva, Darío se ha dado a sí mismo junto con su familia, para dar el paso más extremo de amor incondicional al convertirse padre adoptivo, y ahora también forma parte de la organización que los agrupa.

Para Darío resultó natural, pues desde que era muy joven colaboró con la organización filantrópica de la iglesia católica en Buenos Aires. En Caritas conoció al que algún día se convertiría nada menos que en el primer Papa latinoamericano. El Cardenal Jorge Bergoglio era el director, y lo recuerda como un ser muy humilde, conservador en los dogmas cristianos pero progresista ante la institución católica. Era la década de los 90s cuando Darío fue testigo de cómo las vías de las miserias, lugares de extrema pobreza y degradación social, le abrirían las puertas al padre, algo que para la policía era imposible.

Las calles de Argentina no serían las únicas que recorrería Darío, quien por cuestiones de trabajo más adelante, recorrería varios países sudamericanos, lo que le daría un pulso de primera mano de lo que nos une y lo que nos divide como latinoamericanos. Su experiencia la ha traído a este país de apertura y oportunidades, en la que ha ido triunfado en todos los aspectos de su vida. Basta verle siempre con esa sonrisa franca y con esa mirada apacible para testimoniarlo. Darío es realmente sencillito y carismático, pero fundamentalmente un servidor confiable. Cuando inmigró a EE.UU se dio cuenta que la gente aquí confía en ti hasta que le demuestres lo contrario, algo que aprendió y lo hizo propio.

Siendo un especialista en finanzas, después de haber trabajado por 7 años en Congreso de Latinos Unidos donde se desempeñó como Vicepresidente Administrativo e inclusive como Presidente General Interino; en el 2014 se incorporó de lleno a la Escuela de Sordos de Pensilvania que es la tercera más antigua del país, fundada en 1820. Darío es el director de Finanzas y actualmente una de las oficinas que ocupa, tiene una gran significado pues durante la emergencia de fiebre amarilla en 1792, en Presidente Washington y su gabinete se tuvieron que trasladar por un par de semanas a lo que en ese entonces eran los suburbios de la ciudad de Filadelfia, en los edificios que servían como un hospital regional durante la guerra revolucionaria entre los norteamericanos y los ingleses.