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Tecnología y libertad


Ben Thornhill | 2/14/2017, 8:41 a.m.
Tecnología y libertad
La tecnología está definiendo nuestras relaciones familiares y con la sociedad | Sean DuBois

Hace más de medio siglo, el filósofo Martin Heidegger enseñaba que la tecnología no debería ser pensada sólo como una acumulación de dispositivos útiles que continuarían mejorando las cosas. Él creía que nuestras invenciones revelaban algo fundamental sobre nuestra existencia y por lo tanto necesitaban ser bien pensadas no sólo en un sentido técnico, sino también en uno filosófico. La pregunta no sólo debería ser qué puede hacer la tecnología por nosotros, sino también cómo trabajamos en relación a ella y cómo afecta esto a nuestro ser. Este es el primero de dos artículos que evaluarán el impacto de la tecnología en nuestro mundo psicológico. La primera parte debatirá su impacto en nuestra libertad y la segunda parte se enfocará en la creatividad.

Cómo afectará la tecnología a la humanidad es una cuestión que, no hay dudas, es debatida desde la era de piedra, pero pocos habrían imaginado la extensión hasta la que ha llegado ahora, juega una parte en nuestra existencia cotidiana con el advenimiento de la tecnología informática y la edad digital. Algunas de las cosas que nos permite hacer son increíbles y la ciencia involucrada en producir dichas maravillas va más allá de la mayoría de nuestras capacidades de entendimiento. Sin embargo, tiene otro lado que quizás corra más profundo de lo que muchos de nosotros somos conscientes.

En su publicación de 1954, “El existencialismo y el Predicamento Moderno”, el autor alemán Friedrich Heinemann advirtió que la llegada de la ‘máquina de computadora ultra-veloz’ daría lugar a una ‘verdadera cuestión existencial’ sobre cómo podrían permanecer libres los seres humanos. En muchas formas, Heinemann tenía razón. Un aspecto de la tecnología moderna del cual imaginaría que la mayoría de nosotros es consciente, pero que somos incapaces de manejar, es el hecho de que la tecnología ha erosionado la privacidad personal. Al estar Online, nuestras vidas son bancos de información, incluso nuestra ubicación actual está registrada, es fácilmente accesible y rastreable. En efecto, nuestras vidas están entregadas, no sólo a otros individuos como nosotros, sino a un “ellos” impersonal a quienes no conocemos ni podemos localizar. Habiendo perdido la libertad de ser personas privadas, a sabiendas o no, emitimos una versión de nosotros mismos en el mundo digital sin saber realmente por qué, o quién es la audiencia real.

Tener la habilidad de comunicarnos instantáneamente y emitirnos a través de una variedad de plataformas está destinado a cambiar el modo en que funcionan nuestros cerebros y ha dado lugar a una cultura crecientemente narcisista. El acceso constante a estas plataformas está atrapando a las personas en hábitos que podrían llevar a comportamientos que tienen un impacto negativo en su forma de ser. De hecho, un estudio de la Universidad de West Illinois sobre narcisismo mostró que Facebook facilita grandemente los dos aspectos principales del narcisismo: abundante autopublicación y comportamiento explotador. Encontró que las personas con tendencias narcisistas eran más propensas a exhibir comportamiento antisocial en Facebook, como reaccionar enojados a comentarios negativos y publicar cosas que buscan la atención de los otros sin ofrecerla a cambio.