Quantcast

Lo bueno y lo malo de ser padre a los 40 años


Redacción Agencias | 7/6/2017, 8:53 a.m.
Lo bueno y lo malo de ser padre a los 40 años
Ser padres a los 40 tiene ventajas y desventajas | Foto Cortesía

Seamos realistas: cada vez hay más hombres que se convierten en padres cuando ya han pasado la barrera de los 40 años. Los tiempos están cambiando, y las personas, por cada año que pasa, retrasan más su paternidad. Las mujeres españolas, por ejemplo, han pasado de ser madres por primera vez con 25,2 años en 1975 a llegar a los 30,6 en 2014, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). Las mamás son mayores que hace una década, y ellos, por consiguiente, también lo son.

Esta tendencia, que se aceleró con la crisis económica de 2007, se aleja a pasos agigantados de la edad biológica ideal para traer bebés al mundo: según los expertos, es de 30 años. Y, ojo, los riesgos de parir pasada la edad recomendada no solo conlleva consecuencias negativas en referencia a ellas (con 25 años, el éxito de embarazo es del 25%, mientras que con 40 cae al 5%), sino también para ellos: los espermatozoides "maduros" pueden ser muy perjudiciales para el bebé, hasta el punto de aumentar considerablemente posibilidades de que el nuevo hijo sufra numerosas enfermedades, según detallan un sinfín de estudios que detallaremos a continuación.

No obstante, y si es tu caso, no hay por qué echarse las manos a la cabeza: los retoños de padres cuarentones también desarrollan aspectos francamente positivos, como una mayor inteligencia. Vemos lo bueno y lo malo que le podría suceder a aquellos niños nacidos en familias no tan jóvenes:

Prematuros y con síndrome de Down

Comenzamos con lo negativo para dejar buen sabor de boca y acabar con lo positivo. Bien, según un estudio publicado en marzo de 2005 en 'Epidemiology', los padres de más edad son más propensos a tener hijos nacidos antes de la fecha prevista de parto. Se trata de un efecto llamado por los investigadores como el "efecto placentario paterno".

Los estudios han demostrado que los genes del esperma influyen en el desarrollo de la placenta. Así, los espermatozoides más viejos pueden llevar un "modelo" menos perfecto, haciendo que la placenta sea menos eficaz y dando lugar a niños prematuros. Nacer antes de la fecha conlleva una serie de implicaciones para la salud del niño: tienen más riesgo de padecer obesidad, enfermedades cardiovasculares y diabetes.

La mutación del ADN también es un factor negativo. Un padre promedio de 30 años tiene 55 mutaciones o cambios en el ADN, lo que es trasladado al feto y se duplica cuando un hombre alcanza los 47 años.

Estas mutaciones pueden hacer que el niño nazca con síndrome de Down: "Es más probable si el padre es mayor", dice Christopher Barratt, profesor de salud reproductiva en la Facultad de Medicina de la Universidad de Dundee. "Hay datos sólidos para poder confirmar esto, y el vínculo está claro", señala, recoge 'The Daily Mail'.

Investigaciones publicadas en noviembre de 2005 encontraron que los varones de más de 50 años tenían más de cuatro veces más probabilidades de tener un hijo con síndrome de Down que los padres más jóvenes. Esta es una de las razones por las que las clínicas de fertilidad del Reino Unido solo aceptan donaciones de esperma de individuos de entre 18 y 41 años. "Queremos esperma de hombres jóvenes y sanos que no han tenido tiempo de acumular defectos", afirma Allan Pacey, profesor en la Universidad de Sheffield.