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Calidad del liderazgo


Fernando Mendez | 7/7/2017, 8:39 a.m.
Calidad del liderazgo

El alcalde de Nueva Orleans, Mitch Landrieu, dice que los alcaldes no son ideológicos y que tienen que actuar en tiempo real respondiendo a las necesidades de la gente. Tal vez el alcalde está pensando en sí mismo, porque sabemos que la división ideológica ha afectado a grandes ciudades como Filadelfia, Baltimore, Los Ángeles, San Francisco y Oakland por nombrar algunos. Estamos políticamente divididos. Los Demócratas han gobernado a Filadelfia por más de 60 años sin ningún cambio a la vista. Hemos tenido buenos alcaldes y malos alcaldes, pero podemos garantizar que los Demócratas gobernarán esta ciudad en el futuro, independientemente de la calidad de su liderazgo. Wilson Goode bombardeó un barrio en 1985 matando a los miembros de MOVE pero ganó la reelección en 1988. De ocurrir el ataque bajo un alcalde Republicano habría habido marchas nacionales pidiendo su cabeza.

En este momento entre las 100 ciudades mayores, 68 están bajo control Democrata y 28 bajo gobierno Republicano. Hemos tenido gobernadores Republicanos y presidentes Republicanos, pero los Demócratas tienen un firme control del poder aquí y en otras grandes ciudades. Lo que sucede en Washington tiene repercusiones locales porque, como dijo Tip O'Neill, "toda política es local". El ascenso de Donald Trump agravó las divisiones políticas. Los Republicanos tradicionalmente quieren menos gobierno y los Demócratas quieren que el gobierno juegue un papel en nuestra vida cotidiana. Algunas cuestiones, como los impuestos, la salud, la política exterior, obligan a los partidos a adoptar posturas tradicionales. Los Republicanos y los Demócratas quieren continuar la investigación sobre la intromisión de Rusia y ellos debatirán el tema durante días o semanas, pero como dice el alcalde Landrieu, los alcaldes tienen que preocuparse por la seguridad escolar, los patios de recreo, los baches y la fuerza laboral. Los alcaldes están tratando de innovar y actuar. Mientras que los políticos en Washington pueden interminablemente debatir y no hacer nada, los alcaldes viven en el momento y deben actuar para resolver la multitud de problemas de las ciudades pequeñas y grandes. Inevitablemente, algunas decisiones en Washington tienen repercusiones inmediatas en todo el país. Si el proyecto de ley de salud pasa en su forma actual la salud de 22 millones de personas se verán afectadas y un gran número son pobres y ancianos residentes en las grandes urbes. Si Washington toma alguna medida en referencia a los impuestos, la reconstrucción de la infraestructura, el salario mínimo, y otras medidas, las ciudades sentirán el efecto inmediatamente. Si la prohibición de Donald Trump a los musulmanes es ley, muchas áreas de este país quedarán sin médicos y las industrias como la tecnología sufrirán. Si se construye su muro, la falta de mano de obra inmigrante afectará a estados como California, Arizona y Texas. Y si insiste en castigar a las ciudades que han ofrecido santuario a los trabajadores indocumentados los alcaldes tendrán que lidiar con una pérdida de fondos. Tal vez los 200 millones de dólares prometidos por el ex alcalde de Nueva York Michael Bloomberg ayuden a aliviar la falta de fondos, pero cualquier medida de este tipo será sólo temporal. La situación actual es otro recordatorio de que nuestros votos cuentan y que, mientras abdiquemos nuestras responsabilidades cívicas y no votemos, tendremos el gobierno que merecemos.

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