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Control de GOP


Fernando Mendez | 6/26/2017, 8:40 a.m.
Control de GOP

En 2016 el GOP asumió el gobierno de los Estados Unidos. Controla la presidencia, el Senado de los Estados Unidos y la Cámara de Representantes. Los republicanos controlan 34 legislaturas estatales y hay 33 gobernadores republicanos. Después de perder las elecciones especiales más recientes en Georgia, Joe Scarborough asertó en Morning Joe en MSNBC que el Partido Demócrata no puede ganar "marchando en las calles". Su punto es que los Demócratas necesitan un plan, necesitan hacer campaña a nivel de la calle y hablar con la gente acerca de sus necesidades. "Históricamente, hemos visto un cambio en los últimos 30 años a más Demócratas en áreas urbanas y más Republicanos en áreas rurales", dijo Brooks Rainwater, director ejecutivo de la Liga Nacional de Ciudades (NLC). De las ciudades americanas más grandes 67 son controladas por Demócratas mientras que 28 están bajo control Republicano. Afirma Eric Rosenbaum que el cambio tiene "grandes implicaciones en dos grandes áreas de política, infraestructura e inmigración". Estos son dos temas en los que ha habido tensión entre el gobierno federal y las ciudades. Como de costumbre, se trata del dinero y la forma en que los presupuestos de las ciudades se ven afectados por Washington. Podemos ver cómo el gobierno federal ya ha aplicado presión a algunas ciudades para que abandonen el concepto Ciudad Santuario, amenazando con cortar los fondos. La mayoría de los alcaldes favorecen ideas liberales sobre la educación, el medio ambiente, la inmigración y la economía. El alcalde de Filadelfia, Jim Kenney, llegó con las promesas de construir la infraestructura y usar fondos del impuesto de soda para financiar pre-K, y revocó la orden ejecutiva de su predecesor para dejar la ciudad santuario para inmigrantes indocumentados. Trump prometió luchar contra la pobreza y reconstruir la infraestructura de las ciudades. Dijo que los votantes negros "no tienen nada que perder" si votaban por él.

Prioridades rurales contra las urbes. Esa dicotomía podría paralizar nuestro gobierno. Sin duda invertir en la infraestructura creará empleos y proporcionará a los habitantes de las ciudades mejores ambientes, mejores escuelas y mejores servicios. Esos fondos también beneficiarían a la población rural con mejores carreteras, mejores escuelas, subsidios y oportunidades. Washington probablemente no esté tan interesado en apoyar la agenda ultra liberal de los alcaldes de las grandes ciudades que favorecen a Obamacare, la reforma migratoria y el gasto en infraestructura, policía y escuelas públicas. En este punto hay un aire de hostilidad entre el gobierno federal y las ciudades que se han convertido en ciudades Santuario, en su mayor parte grandes centros urbanos. El alcalde Kenney y otros han prometido luchar contra el gobierno federal en los tribunales. Las victorias parciales que han detenido la aplicación de la prohibición musulmana alientan a los alcaldes a pensar que los tribunales favorecerán su postura. Pero los tribunales no estarán necesariamente de acuerdo con los alcaldes. ICE no va a renunciar a la batalla para deportar a los inmigrantes indocumentados y seguirá encarcelando a miles, no importa cuánto tiempo se tarden en pasar por el sistema judicial. El gobierno federal tiene el control final sobre la inmigración. Con el GOP en el poder en todas partes nuestras leyes no favorecen un movimiento hacia una nación más amable y más gentil.

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