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¿Cuáles son los tipos y cómo usarlos? Todo sobre los cepillos de dientes de bebé


Redacción Agencias | 5/10/2017, 11:57 a.m.
¿Cuáles son los tipos y cómo usarlos? Todo sobre los cepillos de dientes de bebé
Para cada etapa hay un cepillo de dientes diferente | Foto Cortesía

La higiene dental es fundamental a cualquier edad, tanto para los más pequeños como para los más mayores. En el caso de los bebés también es importante que esta higiene se mantenga, tanto con las encías al principio como con los dientes cuando estos comiencen a salir. Y es que durante los primeros años, los niños son mucho más influenciables, y si comienzan a ver el cepillo de dientes como un amigo que solo podrá hacerles bien, acabarán cogiendo buenas rutinas y aprendiendo a cepillar sus dientes por su cuenta.

No obstante, puede que todavía quede bastante para eso. Si tu bebé aún es pequeño y no sabe cómo manejar su cepillo de dientes, tendrás que ser tú el que se encargue de su higiene bucal, prácticamente igual que lo haces con la tuya. Es a partir del año de edad que se podrán comenzar a usar distintos cepillos de dientes, adecuándose siempre al tamaño y a la característica del bebé en cuestión para procurar no hacerle ningún daño.

Pero, ¿cómo debe ser el cepillo de dientes adecuado? ¿Hay distintos cepillos? ¿Se puede usar un cepillo de adultos? La respuesta a esta última pregunta es bastante sencilla: no, no se puede usar el mismo cepillo que usaría un adulto, puesto que los dientes de un bebé no tienen las mismas características que los de una persona mayor. Las cerdas podrían ser demasiado duras, y podrían acabar dañando la boca del bebé; además, seguramente sea demasiado grande y acabe dañando las encías. ¡Así que nada de usar el mismo cepillo para un adulto y para un bebé!

El cepillo de dientes idóneo para un bebé debe tener una cabeza pequeña, para así poder llegar a todas las áreas posibles de la boca. Además, debería ser redondeado, para ajustarse aún mejor a la boca; las cerdas deben ser sintéticas, y ser bastante densas. No debe ser excesivamente duro, puesto que podrías acabar ejerciendo más fuerza de la cuenta y acabar dañando la encía del bebé sin querer. Procura que el mango sea lo suficientemente largo como para que puedas sujetarlo sin ningún tipo de inconveniente, y recuerda que debes mantener el cepillo igual de limpio que el tuyo, o incluso más, puesto que podrían acumularse una gran cantidad de bacterias, y esto podría provocar una infección. Lo suyo sería, además, ir cambiándolo cada tres meses para que esté siempre en buen estado.

Los cepillos de dientes de silicona son los ideales para los bebés. Podemos encontrar en las tiendas de puericultura y farmacias un tipo que son mordedores, y el único funcionamiento que tienen es que el bebé lo sujeta por le mango, mete la cabeza lo puede meter en la boca y la muerde. No tienen cerdas, sino unas bolitas de silicona, que van ayudando a que se limpien los dientes.

También existen los cepillos de dientes de dedo. En vez de mango, estos se encajan en el dedo índice de un adulto, y lo que hacemos es nosotros mismos limpiar la boca del bebé, sin que él o ella tenga riesgos de atragantarse o hacerse daño. Las cerdas suelen ser también de silicona.