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Trump en Puerto Rico


Fernando Mendez | 10/5/2017, 1:44 p.m.
Trump en Puerto Rico
Trump visitó Puerto Rico después del paso del huracán María | Foto Cortesía

Hemos mencionado en estas páginas la torpeza del Sr. Trump con el idioma inglés. Él tiene una tendencia a utilizar la hipérbole para describir eventos, hasta los mas ordinarios. Cuando comenzó su campaña para la presidencia dijo: "Yo sé palabras, palabras grandes". Bueno, no sabe. Todo es genial, fantástico, increíble, y siempre en referencia a algo que él o su gente han hecho. Y ahora ha alcanzado nuevos niveles de torpeza hablando de Puerto Rico mientras se preparaba para visitar la isla. "Puerto Rico es una isla rodeada de agua, grande agua", dijo Trump, quien parece inclinado a hacer que el ex vicepresidente Dan Quayle parezca elocuente. El Sr. Quayle dijo lo siguiente al aterrizar en Hawai: "Estoy feliz de estar en Hawai, porque Hawaii está aquí y siempre ha estado aquí".

Cuando George W. Bush estaba en el poder, nos poníamos nerviosos cuando hablaba en público, trabándose e inventando sus propias palabras. "Strategery", es sólo un ejemplo. Pero no temíamos que insultara a amigos y enemigos por igual. Barak Obama nos liberó de tales preocupaciones porque habló con elocuencia y aplomo. Él era capaz de expresar nuestro dolor ante las tragedias y nuestro orgullo en nuestros logros. Por desgracia para él, tuvo que dirigirse a la nación más de una vez durante su mandato para consolarnos frente a trágicos eventos como Sandy Hook. Su elocuencia era tal que a menudo olvidábamos el hecho de que era responsable de un gran número de deportaciones y realizaba muy poco en cuanto a la política exterior, especialmente en América Latina. Pero no temíamos que pudiera iniciar una guerra o fuera a ofender a nuestros aliados. Sobre todo, sus intervenciones después de las tragedias nacionales contrastan con el efecto de los discursos y tuits de Trump.

El Sr. Trump visitó a Puerto Rico el martes 3 de octubre de 2017 y sostuvo una reunión extraña en un hangar del aeropuerto antes de dirigirse a San Juan y un par de otros lugares que mostraron la destrucción causada por Irma y María. En esa reunión del aeropuerto tuvo un encuentro rápido con la alcaldesa de San Juan, Carmen Yulín Cruz. Ella había causado un revuelo al quejarse de la lenta reacción del gobierno federal después de la tormenta. Trump había respondido acusando a los puertorriqueños de querer que se hiciera todo por ellos. Añadiendo un insulto a la lesión, el presidente comparó la pérdida de vidas de Puerto Rico con las muertes causadas por Katrina en Houston, donde, dijo el presidente, "cientos y cientos murieron", mientras que "sólo 16 murieron en Puerto Rico". Al ver sólo los números, ignora que la devastación de Puerto Rico es a través de la isla, y que 3,5 millones de personas se han quedado sin electricidad, sin agua, sin alimentos, y en miles de casos, sin refugio.

Lo que Trump no entiende es que los puertorriqueños se sienten descuidados porque han estado bajo el talón de los Estados Unidos durante más de un siglo y que, a pesar de su estatus, son tratados como ciudadanos de segunda categoría. Los tuits insultantes de Trump y sus palabras en Puerto Rico son sólo la calamidad más reciente que deben soportar.

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