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Hacen falta más jóvenes que donen sangre


JoNel Aleccia | Kaiser Health News | 10/11/2017, 5:54 p.m.
Hacen falta más jóvenes que donen sangre

Cuando Corinne Standefer se retire este mes como voluntaria de Lane Bloodworks en Eugene, Oregon, habrá donado 37 años de su vida y casi 19 galones de sangre.

La mujer, de 89 años, donó sangre por primera vez hace décadas para ayudar a una amiga con cáncer.

“Comencé a venir cuando me llamaron para preguntarme si quería seguir donando sangre”, recordó.

Y así fue que cada ocho o nueve semanas, con la frecuencia permitida, Standefer se remangaba la camisa para convertirse con el tiempo en uno deesosvaliosos donantes de edad maduraque aportan la mayor parte del suministro de sangre de los Estados Unidos.

Casi el 60% de las donaciones de sangre provienen de personas mayores de 40 años, y casi el 45%, de mayores de 50, según la AABB, una organización internacional sin fines de lucro centrada en la medicina transfusional y terapias celulares.

Pero hay un problema. Al igual que Standefer, muchos están envejeciendo y dejan de donar. Y, según los expertos, hay muy pocos jóvenes haciendo fila para reemplazarlos.

"Las generaciones más viejas parecían haber interiorizado el mensaje de que siempre tenemos que tener suficiente suministro de sangre en los bancos", dijo el doctor James AuBuchon, presidente y director ejecutivo de Bloodworks Northwest en Seattle. "Las generaciones más jóvenes parecen estar menos conectadas con ese mensaje".

Para las personas que crecieron durante la Segunda Guerra Mundial —y sus hijos, los “baby boomers”— la donación de sangre era un deber cívico que se convirtió en un hábito de por vida.

"Donar era algo cultural", dijo Marie Forrestal, presidenta de la Asociación de Profesionales de Reclutamiento de Donantes (ADRP, por sus siglas en inglés) una división de America's Blood Centers.

Sin embargo, esa norma cultural ha cambiado, y durante casi una década los bancos de sangre se han centrado en el reclutamiento de adolescentes y adultos jóvenes, a menudo a través de campañas en la escuela secundaria y la universidad.

"Estamos tratando de captar a las personas mayores de 16 años", dijo Forrestal.

La táctica ha tenido éxito: los de los grupos de edad más jóvenes —de 16 a 18 y de 19 a 22— representan ahora alrededor del 20% de todas las donaciones.

Pero no es suficiente para compensar la menor participación entre las personas de más de 20 y 30 años con las que puede ser más difícil de establecer la comunicación, que se mudan más y están menos inclinadas a donar que otras generaciones. Menos del 10% de las donaciones de sangre provienen de personas de 23 a 29 años, con un poco más del 12% de personas de 30 años.

"A veces vemos que vuelven cuando la vida los golpea al entrar en sus 40 años", dijo Forrestal.

De la misma manera que los datos demográficos de los donantes han cambiado, también lo ha hecho la sed de sangre de los Estados Unidos. En general, el uso de sangre ha disminuido en cerca de un tercio en la última década, en gran parte debido a mejoras en la técnica quirúrgica y un enfoque en la conservación de la sangre, comentó AuBuchon.