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Marcha en negro. “La adicción no es un crimen, es una enfermedad”


Perla Lara | 9/6/2017, 2:59 p.m.
Marcha en negro. “La adicción no es un crimen, es una enfermedad”
El año pasado, aproximadamente 13 personas por día murieron de una sobredosis relacionada con drogas en Pennsylvania, según el informe publicado en julio por la División de Filadelfia de la Drug Enforcement Administration y la Escuela de Farmacia de la Universidad de Pittsburgh. | Foto David Cruz

Una manifestación para recordar a las víctimas de la drogas se realizó el jueves 31 de agosto como parte de “TheinternationalOverdoseAwareness”.

Una vez más la zona de Kensington fue el escenario de un encuentro de personas que llevan cargando un doloroso luto. Durante más de una hora se fueron pasando el micrófono, contando su testimonio.

BrookeFeldman es una ex adicta y fue una de las principales oradoras de la noche. Ella quedó huérfana porque su madre murió víctima de una sobredosis, tras su propia recuperación se ha convertido en una voz que aboga para el acceso a la ayuda para la recuperación de la adicción de las drogas y al alcohol.

Jessie Alejandro Cruz, como mujer de fe y organizadora comunitaria cuya labor se ha dedicado especialmente a las víctimas de la droga, se sintió obligada a asistir al evento, y compartió los motivos por los que formó parte activa de esta demostración.

Cruz destacó la importancia de entrar en conciencia sobre el daño que las drogas están causando tanto a adictos como a sus familias que sufren al verlos perder su vida.Una lucha que libran familias en Filadelfia y en el mundo.

“Tenemos que seguir luchando para conseguir las ayudas necesarias, en especial para los afectados directos que no quieren salir del mundo de las drogas. Seguiremos en la lucha para que podamos conseguir más ayuda y para unirnos como comunidad para ayudarnos unos a los otros. Sobre todo tenemos que hacerlo en amor y compasión” expresó Cruz.

El año pasado en Filadelfia, más de 900 personas murieron de una sobredosis de drogas. La ciudad está en camino de registrar más de 1.200 muertes este año.

Dan Martino, un activista de la comunidad en Port Richmond organizó la marcha para abordar el "estigma" de la adicción a los opiáceos, como una enfermedad y no un crimen, aunque su propósito es que la gente se dé cuenta de que hay soluciones, y que sólo hay que tener el coraje de buscarlas.

María Quiñones-Sánchez, Elvis Rosado, activista comunitaria de Prevención Point, y ambos candidatos al fiscal de distrito, la republicana Beth Grossman y al demócrata Larry Krasner, estuvieron presentes en el evento.La marcha terminó con una vigilia a la luz de las velas en McPherson Square.

Son aproximadamente unos 70,000 (1 en 22) filadelfianosque actualmente están sufriendo de adicción y las farmacéuticas son cómplices.

CheriHonkala, quien asistió a la marcha declaróque tiene muchos familiares y amigos que murieron de una sobredosis y espera que el padre de su hijo no sea el siguiente en esa lista.

Durante dos horas, unas 300 personas caminaron a lo largo de la línea de tren de la avenida Kensington, deteniéndose para escuchar los discursos y testimonios, y también para guardar silencio frente a “Prevention Point”, el único programa legal de intercambio de agujas de la ciudad.

Esta vez lo que resaltó de esa congregación de afectados, era la heterogeneidad; estaban en el corazón de la llamada “Badlands”, pero provenían de todos los códigos postales, e inclusive de los suburbios. Las adicciones no distinguen razas, ni status.