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Después del 11 de septiembre


Fernando Mendez | 9/13/2017, 8:01 a.m.
Después del 11 de septiembre

Sucedió hace 16 años, pero para quienes vivíamos en esa era el recuerdo de esas dos torres derrumbándose todavía está fresco. Hay un par de acontecimientos significativos en nuestra historia reciente que muchos de nosotros vamos a recordar para siempre. Uno, el asesinato de JFK en 1963. La mayoría de las personas vivas en ese momento recuerdan exactamente dónde estaban y qué hacían. El segundo es el 11 de septiembre, un día que cambió nuestras vidas para siempre. En los siguientes días y meses nuestros líderes se ocuparían de la tragedia, con una investigación sobre lo que pasó y cómo sucedió, y en última instancia buscando hacer pagar a los culpables. Supimos de Osama bin Laden, Al Qaeda y el crecimiento de grupos islámicos como el ISIS que plagan el mundo hasta el día de hoy. El presidente Bill Clinton había firmado una directiva que autorizaba a la CIA a detener a bin Laden, después de los bombardeos de la embajada estadounidense de 1998 en África. George W. Bush consiguió que este país entrara en una guerra en Irak que derrocó a Saddam Hussein y el posterior conflicto contra los talibanes en Afganistán que continúa hasta hoy. Los titulares se refieren a este último conflicto como una guerra que Estados Unidos no puede ganar. Desafortunadamente tenemos a un hombre en la Casa Blanca que no escuchará consejos de sentido común de sus generales. Él es un líder antagónico e irracional que ha encontrado a su igual en el dictador norcoreano Kim Jong-un. Los dos podrían escalar las tensiones a un punto en el que no tendrán control sobre el resultado.

En este décimosexto aniversario de las tragedias de 9/11 Trump habló desde el Pentágono. Su discurso estaba lleno de imágenes de un ejército valiente dispuesto a asumir más desafíos, del orgullo en nuestra bandera y de las personas que fueron afectadas por los ataques. Huelga decir que su tono no parecía correcto, su retórica no apropiada a la dolorosa solemnidad del momento, su cadencia traicionando una sensación de incredulidad. La presencia de Trump en cualquier escenario parece desconcertante e incoherente. Su paso orgulloso a diferencia de Obama no es elegante y seguro de sí mismo, pero sí importante y extrañamente arrogante, como si entrara a una junta para anunciar más despidos. Sabemos que está leyendo un texto preparado, pero no puede evitar añadir aquí y allá sus propias palabras torpes. En el contexto de esta era tenemos los ejércitos mas fuertes, pero ojalá deje de afirmar que es el Comandante en Jefe de un militar "nunca antes visto por el mundo". Sabemos que es dado a la jactancia y la exageración, que no son cualidades que el líder del mundo libre debe poseer. No hemos creado un mundo mejor. El mundo es diferente después de septiembre 11 y es menos seguro, menos pacífico. Somos una nación fuerte, pero el 11 de septiembre será siempre un recordatorio de lo vulnerables que somos. Lideramos el mundo en tecnología y ya no importa que tengamos las fuerzas armadas más poderosas. Debemos luchar contra la pobreza y las enfermedades en un mundo en paz. Debemos usar nuestra fuerza para que cada ser humano viva en dignidad y libertad.

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