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Los inesperados beneficios de ser madre tardía


Redacición Agencias | 9/20/2017, 8:47 a.m.
Los inesperados beneficios de ser madre tardía
También hay beneficios en los embarazos tardíos | Foto Cortesía

Ni los cuentos de hadas, ni la presión social o familiar, ni siquiera el reloj biológico han podido frenar el retraso de la maternidad entre las mujeres españolas. Según el último informe del Instituto Nacional de Estadística (INE) sobre movimiento natural de la población en 2016, la edad media de la maternidad en nuestro país alcanzó un dato histórico: 32 años (dos años más que en 2006).

“La mayoría de países occidentales están en un proceso de retraso en la edad de tener un bebé por la difícil conciliación laboral y los últimos coletazos de la crisis económica”, explica el sociólogo Santiago Pardilla Fernández. Al entorno socioeconómico se le suman el problema de la fertilidad y el estigma de la mamá mayor: madres con "menos energía", "más cansadas" y que "parecen abuelas", por nombrar algunos de los más que manidos argumentos sobre el tema. Todo ello plantea un escenario bastante pesimista para la madres tardías, que no ha hecho si no empeorar con los estudios científicos que relacionan la edad de la madre con inconvenientes en el desarrollo del feto.

Ahora un grupo de investigadores parece (por fin) haberles dado tregua. En un estudio publicado en febrero en el International Journal of Epidemiology, un grupo de científicos analizó la asociación entre edad materna y capacidad cognitiva en niños, una vez que habían cumplido los 10 años. Para ello los investigadores compararon tres grandes estudios longitudinales realizados en Gran Bretaña durante los años 1958, 1970 y de 2000 a 2002, con muestras de 10.000 niños cada uno.

Los resultados fueron sorprendentes. Si bien en el estudio de los años 50 la asociación entre edad materna y capacidad cognitiva era negativa, es decir, los hijos de madres de entre 35 y 39 años tenían puntuaciones cognitivas peores que los hijos de madres jóvenes, en el de 2000 la asociación se había invertido: los niños nacidos de madres de entre 35 y 39 años alcanzaban resultados significativamente mejores en las pruebas cognitivas que los de las más jóvenes.

No era la edad, era el dinero

Tal y como explican los investigadores en el estudio, en los años 50 las mujeres que tenían hijos al final de la treintena habían concebido etre cinco y seis veces con anterioridad, es decir no eran primíparas (primerizas). Esto suponía un agravante a su desarrollo cognitivo debido a que los hermanos mayores tenían más acceso a los recursos parentales: hoy incluso se relaciona la falta de atención de los padres que trabajan lejos de sus hijos con alteraciones en el cerebro negativas para el cociente intelectual (CI).

Además, las familias numerosas eran en general más pobres; una condición, la pobreza, que se ha relacionado estrechamente con el desarrollo del cerebro, debido a tres factores que se derivan de la falta de recursos: malnutrición, malas condiciones sanitarias y los retos a los que se enfrentan los niños. En aquella época “el que venía cuando la madre tenía 35 ya se criaba solo”, bromea Armando Bastida, enfermero de Pediatría, padre y fundador de la comunidad Criar con sentido común.