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La próxima vez


Fernando Mendez | 9/28/2017, 2 p.m.
La próxima vez
Donald Trump | Foto Cortesía

En 2016 los analistas políticos estudiaban la relación de Estados Unidos con América Latina. Ellos vieron un panorama muy diferente del que saludó a Barack Obama y el futuro se veía más brillante si sólo Donald Trump pudiera continuar las políticas instituidas por su predecesor. Como sabemos, utilizando el DACA como arma, Trump logró alienar a la mayoría de los países al sur de la frontera con México, y especialmente a México después de haber acusado a México de exportar criminales. No estaba interesado en hacer avanzar la agenda de Barack Obama. De Obamacare a NAFTA y DACA quería deshacer lo que Obama había hecho. Comenzando con los musulmanes Donald Trump alienó a Alemania, Gran Bretaña, Francia, Egipto, Nigeria, los países de la OTAN, Corea del Norte y mucho más, pero dejó a Rusia intacta sólo diciendo que admiraba a Putin porque era un líder fuerte.

El futuro de las relaciones de los Estados Unidos con América Latina parecía brillante en ese momento, al menos para muchos observadores. La perspectiva desde los Estados Unidos era un poco diferente. Los latinos residentes en los Estados Unidos bajo Obama no se habían sentido seguros. Todos recordamos a Janet Murguia llamando a Barack Obama el "Deporter in Chief", porque hasta ese momento había expulsado a dos millones y medio de inmigrantes indocumentados -en su mayoría latinos- de los EE.UU. Obama había cambiado sus puntos de vista sobre América Latina una vez que se sentó en la Oficina Ovalada y se le informó sobre los países del sur. Ese aspecto de la política exterior no figuraba en su agenda. De hecho, el punto más destacado que él había hecho era una condena de Colombia por abusos de derechos humanos. Pero Colombia fue en ese momento uno de los pocos países amigos de los Estados Unidos en América Latina. El marxismo con una cara más amable bajo el rótulo de socialismo, se había extendido por todo el continente. El gobierno colombiano se dedicó a sacar de sus escondites a los guerrilleros patrocinados por Chávez queriendo llevarlos ante la justicia por sus bien documentados crímenes. Obama criticó el pacto comercial con Colombia basado en informes de abusos de derechos humanos. Más tarde cambió de opinión y supo que Colombia era territorio amistoso.

Su gobierno continuó las deportaciones a un ritmo récord. Al igual que Clinton, trató de normalizar las relaciones con Cuba, pero a diferencia de Clinton, logró parcialmente lograr que Cuba moderara sus políticas y permitiera entrar a visitantes. En 2016 él mismo fue a visitar a Raúl Castro, que había reemplazado a su hermano enfermo. Fue el primer presidente de Estados Unidos en visitar Cuba desde 1928. Fidel Castro escribió unos días más tarde, con respecto a la visita de Obama: "No necesitamos que el imperio nos dé nada". Fue una gran oportunidad para mirar hacia un futuro mejor , no sólo para Cuba sino para todo el continente. Pero Obama se distrajo con su agenda doméstica. El control de armas, elevar el salario mínimo, Obamacare y poner fin a las guerras extranjeras no se cumplieron. Obamacare estaba bajo constante ataque de los Republicanos. Para América Latina, el abandono y antagonismo básico de la administración actual con respecto a la inmigración es un caso de deja vu. No hay agenda latinoamericana en la administración Trump. Sólo podemos esperar un mejor presidente la próxima vez.

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