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La muerte de un tío por sobredosis impulsa a oficial de Medicaid a actuar


Emmarie Huetteman | Kaiser Health News | 2/5/2018, 5:43 p.m.
La muerte de un tío por sobredosis impulsa a oficial de Medicaid a actuar
Andrey Ostrovsky | Cortesía Andrey Ostrovsky

La familia de Andrey Ostrovsky no discutió qué fue lo que mató a su tío. Era joven, tenía 45 recién cumplidos cuando murió, y había perdido contacto con sus seres queridos en sus últimos meses. Ostrovsky especuló que se había suicidado.

Casi dos años más tarde, Ostrovsky era médico jefe de Medicaid, y lidiaba con una crisis de opioides que mata a unos 115 estadounidenses cada día, cuando se enteró de la verdad: su tío había muerto por una sobredosis.

Su familia sabía que este tío había tenido una vida turbulenta en los últimos años: se había divorciado de su esposa y alejado de su hija de 4 años. Finalmente, perdió su trabajo como gerente de una mueblería. Pero Ostrovsky quería entender qué más le había ocurrido al hermano menor de su padrastro. Por eso, el otoño pasado, cuando estuvo unos días en el sureste de Florida, donde su tío murió en 2015, contactó a uno de los amigos de su tío para lo que, pensó, sería un café rápido.

En cambio, el amigo "habló mucho", revelando que habían estado experimentando con una variedad de drogas la noche en que su tío murió, la trágica culminación de más de una década de abuso de sustancias, de la cual su familia no sabía nada. Ostrovsky se enteró después que una autopsia mostró opioides y cocaína en su sistema.

La revelación sacudió a Ostrovsky, un pediatra designado como oficial de los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid (CMS) en 2016. Había abogado por mejores programas de tratamiento de drogas para las 74 millones de personas que reciben Medicaid, una batalla cada vez más difícil después que los republicanos señalaran que recortarían el programa bajo la presidencia de Donald Trump.

Dentro de su propia agencia, Ostrovsky ya sentía que era algo así como un paria. Después de haber posteado un tweet contra un plan republicano para revocar y reemplazar la Ley de Cuidado de Salud Asequible (ACA), fue sancionado y expulsado de sus proyectos principales. Un grupo conservador conocido como America Rising presentó un reclamo bajo el amparo del Freedom of Information Act para ver sus correos electrónicos, un movimiento visto como una intimidación.

Pero esa revelación mientras tomaba el café en Florida hizo que la crisis de las drogas se convirtiera en algo profundamente personal para Ostrovsky y su familia, lo que lo impulsó a actuar. Se dio cuenta que las soluciones no solo se trataban de dinero, sino también de combatir el estigma, y la marca que, aseguró, impidió que su tío obtuviera ayuda. Por eso,renunció a su trabajo en el gobierno el mes pasado y está hablando públicamente sobre la experiencia de su familia, para erradicar la vergüenza sobre la adicción a las drogas.

"No es lo que lo mató", dice Ostrovsky, refiriéndose al estigma. "Pero eso lo mató".

El otoño pasado, la administración Trump declaró que la crisis de opioides era una emergencia de salud pública, pero no asignó más fondos para una "epidemia" que mató a más de 42,000 en 2016, más que cualquier año registrado, según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC). Esa declaración fue extendida la semana pasada. Los primeros datos indican que 2017 puede haber superado a 2016 en muertes por drogas.