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La lactancia como medicina antidepresiva


Redacción Agencias | 2/16/2018, 2:48 p.m.
La lactancia como medicina antidepresiva

La depresión posparto quizá es uno de los trastornos relacionados con la maternidad más nombrado. Muchas veces, solo es el cajón de sastre donde van a parar todas las alteraciones emocionales que tiene una mujer durante el puerperio.

Es importante aclarar que no todas las mujeres se tienen que sentir tristes en los meses siguientes al nacimiento de su bebé.

El embarazo, el parto y el posparto forman parte de la salud sexual y reproductiva de la mujer. Lo normal es que se encuentre bien en cada una de estas etapas, pero con los cambios físicos y emocionales, los reajustes hormonales, la sensibilidad a flor de piel y el cansancio que conlleva vivir un momento tan especial.

Aun así, existen muchos factores que pueden estar causando ese malestar que deben tenerse en cuenta.

Bienestar a tu alcance

A veces sentirse bien no resulta tan complicado ni requiere grandes esfuerzos.

Durante el embarazo, es recomendable ponerse en contacto con un grupo de apoyo a la lactancia o a la crianza cercano, porque es muy reconfortante compartir tus experiencias y tus preocupaciones con otras mujeres que están pasando por el mismo momento vital.

Igual de importante es salir a pasear cada día con el bebé. La luz del sol ayuda a poner apunto el reloj biológico que regula las hormonas y favorece la síntesis de vitamina D.

También dificulta la aparición de la depresión posparto practicar ejercicio, ya que asi se generan endorfinas y se reduce el estrés, así como tomar ácidos, grasos omega 3, porque estimulan la producción del neurotransmisor responsable del bienestar: la serotonína. Se encuentra en los frutos secos.

¿Qué puede provocarlo?

-Un hipotiroidismo no detectado o incorrectamente tratado

-Un déficit orgánico (anemia, vitamina D)

-La vivencia del mismo parto (si fue traumático, si permaneció separada de su hijo unas horas o incluso días, si el bebé tuvo que ser ingresado en la unidad de cuidados intensivos...)

-Las consecuencias de las intervenciones que le hayan practicado al dar a luz (dolor, cicatriz...)

-También puede estar originado por una percepción de falta de apoyo familiar, social o profesional

-Una experiencia traumática previa o durante el embarazo (una pérdida, un accidente...)

-Problemas en alguna relación afectiva

-Cambios o complicaciones en el trabajo

-Dificultades económicas o sociales

-Ya haber sufrido episodios de depresión o ansiedad con anterioridad.

Valorar el entorno

Cuando una mujer se queda embarazada, y una vez da a luz, se pone en marcha todo un engranaje hormonal y neuropsicológico con el fin de atender a la nueva criatura.

La reciente madre necesita desarrollar sus sentidos para captar las necesidades del bebé y reaccionar rápidamente ante ellas, y es este reajuste del cuerpo el que la hace estar más sensible: es fácil ver cómo se emociona ante un gesto cariñoso, unas palabras agradables...

Hasta aquí es signo de salud, porque los cambios hormonales no son los responsables de que la mujer se encuentre deprimida al ser madre.

Si se siente mal durante el posparto, es necesario valorar todos los factores que están incidiendo en su vida e intervenir de forma adecuada, ya que una aparente tristeza puede ser la punta del iceberg de una serie de problemas más graves que necesitan ser atendidos, y que se pueden resolver con la asistencia precisa.