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Ocho frases que ningún padre debería decir a su hijo


Redacción Agencias | 2/19/2018, 2:45 p.m.
Ocho frases que ningún padre debería decir a su hijo

A falta de otras estrategias, muchos padres optan por decir lo primero que se les viene a la cabeza: reaccionan a los comportamientos de sus hijos con una retahíla de frases típicas que han ido arraigándose con el paso de los años. No hay nada malo en eso, de hecho es muy comprensible. Pero, por desgracia, muchas de esas frases clichés están obsoletas y basadas en suposiciones erróneas acerca de la mentalidad de los niños. Otras frases simplemente son el resultado del estrés que provoca ser responsable de un pequeño humano. A continuación, se incluyen ocho frases muy comunes que debemos evitar:

"Ya se cansará". A veces, los niños tienen compulsiones inexplicables. Puede que sientan la necesidad irrefrenable de correr por casa desnudos, pegar grititos o decir palabrotas. Algunos padres reaccionan dejando al niño a su aire por un tiempo para que "se canse". Desgraciadamente, esa idea está basada en un trágico malentendido del cerebro humano y el concepto de catarsis.

Lo cierto es que los niños no nacen con un deseo finito de correr desnudos por casa. La mente humana no funciona así. De modo que permitirles correr desnudos no agotará sus ganas de quitarse la ropa y echar a correr. De hecho, es posible que tenga el efecto contrario. Permitir a un niño "hacer algo hasta que se canse" alimentará sus ganas de seguir haciéndolo.

La solución para evitar estos comportamientos problemáticos es practicar el comportamiento opuesto. Por ejemplo, podemos animar al niño a que corra por casa en ropa interior o en pijama. Otra opción es animarle a correr vestido porque "eso es lo que hacen los mayores". Hay que reforzar los comportamientos positivos, no los negativos.

"Eres malo". En los peores momentos, los padres pueden sentir que su hijo es una mala persona. Puede que sientan que su pequeño es vengativo y que se comporta mal para que los demás se rían. En esos momentos, cuando se está enfadado, es probable que surja el deseo de preguntar a los hijos por qué se portan tan mal o incluso de decirles que son malos.

Sin embargo, esa agitación causada por el mal comportamiento de los niños se basa en una suposición errónea. Existen muchas razones por las que los niños se comportan mal; no tienen por qué ser personas llenas de odio y rencor. Decirle a un niño que es malo hará que interiorice el mensaje, lo que puede conducir a un comportamiento aún peor y dar lugar a distintos problemas psicológicos, como la depresión o la ansiedad.

Una táctica más adecuada en estos casos es decir que el comportamiento es negativo y tratar de reforzar el hecho de que el niño es una buena persona capaz de comportarse de forma correcta. Criticar el comportamiento en lugar de al niño nos permite conectar ese comportamiento con sus consecuencias, por ejemplo: "Has tirado el juguete, de modo que ahora no puedes jugar con él".

Es más, es incluso mejor resaltar los comportamientos positivos, dado que se producen muchas veces a lo largo del día, y enfatizarlo ayuda a que el niño vea qué es lo positivo.