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Las emociones de tu bebé ante tu vuelta al trabajo


Redacción Agencias | 2/27/2018, 2:54 p.m.
Las emociones de tu bebé ante tu vuelta al trabajo

El tipo de parto, poder disfrutar del contacto piel con piel desde el primer instante o haberle dado o no el pecho son algunos de los factores que influyen en la relación entre padres e hijos.

Tipos de apego

Apego seguro. Se habla de este tipo de relación cuando los niños se sienten confiados y tranquilos. En todo momento están convencidos de que serán consolados, y por eso no tienen ninguna duda en protestar durante la despedida, en mostrar su malestar, así como en expresar su alegría en el reencuentro.

Asimismo, cuando han podido establecer vínculos afectivos con otros adultos distintos a sus padres (hermanos, abuelos, tíos...) no solo se sentirán seguros y confiados de que serán atendidos cuando lo necesiten, sino que además tienen diferentes modelos de relación, cosa que los enriquece, los protege y les facilita establecer nuevos vínculos.

Apego inseguro "evitativo". Hace referencia a aquellos niños que muestran poca angustia frente a la separación. No tienen confianza plena en que sus necesidades emocionales sean atendidas y aprenden muy pronto a no pedirlas, a no llorar. A simple vista parecen "autosuficientes", aunque lo que realmente ocurre es que no confían en los demás e intentarán evitar las emociones.

Apego inseguro "ambivalente". En estos casos suelen mostrar un gran desconsuelo y angustia que no se calman ni tan siquiera con la presencia de la figura de apego principal (normalmente, la ma-dre y/o el padre). Estos niños han aprendido que para que sus necesidades sean atendidas tienen que llorar y demandar mucho. Este vínculo se teje cuando la figura de apego es inconsistente, unas veces se atienden las demandas infantiles y otras se rechazan.

Entender cómo lo vive tu hijo

La forma en que los niños expresan su desagrado ante la separación de mamá y su alegría cuando se produce el reencuentro no solo depende del tipo de apego que hayan establecido con ella, sino que también está marcado por la edad o el temperamento del propio bebé.

La edad

Hasta los seis meses, el contacto intenso, estrecho y cercano con la madre es una exigencia básica del bebé, que recurrirá al llanto, no solo para comunicar sus necesidades (hambre, sed...), sino también para restaurar el calor del regazo materno.

La mirada, la sonrisa, las vocalizaciones... forman parte del repertorio que irá desplegando a medida que vaya creciendo para buscar ese contacto. En esta primera etapa, aunque no suele rechazar estar en brazos de desconocidos, los de su madre son esenciales para garantizarle un desarrollo armonioso. Al mismo tiempo irá estableciendo el vínculo con el padre y con aquellas personas con las que convive (hermanos, abuelos...).

A partir de los seis o siete meses aparecen los miedos, conocidos como "reacción de angustia a los extraños", "miedo a los desconocidos" o "angustia de separación". Es una buena señal porque significa que el bebé ha establecido un vínculo claro con los padres y las figuras cercanas. Busca el contacto a través del llanto y se aferra a los brazos, repta o gatea en su busca. Es una fase normal, que cada bebé expresa a su manera.