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4 claves para ayudarle a desarrollar el lenguaje


Redacción Agencias | 1/29/2018, 2:50 p.m.
4 claves para ayudarle a desarrollar el lenguaje

Que nuestro hijo hable bien es una de nuestras mayores preocupaciones como padres. Todos sabemos que es una parte fundamental de su desarrollo, y anhelamos poder comunicarnos con ellos de la mejor manera posible.

¿Qué podemos hacer nosotros al respecto? Aunque existen varios factores a tener en cuenta, en un principio, nos centraremos en cuatro aspectos fundamentales:

El uso del chupete

Las preguntas a los niños

La lactancia materna

El exceso de triturados

No a los excesos

El chupete, una vez establecida la lactancia, no es ni bueno ni malo en sí mismo; es el uso que le damos lo que puede convertirlo en perjudicial para la boca de nuestro hijo. Porque si la zona orofacial (boca, dientes, paladar...) no se desarrolla bien, el niño no podrá hablar correctamente.

El bebé nace con una serie de funciones básicas: respiración, deglución, succión, masticación, fonación... Entre todas estas maravillosas capacidades que les permiten empezar con fuerza la vida fuera del útero materno conviene destacar la succión. Esta función no sólo le permite alimentarse para sobrevivir sino que también tiene otro objetivo importante: tranquilizarle y servirle de consuelo. Es el denominado “hábito de succión no nutritiva”.

Los posibles conflictos aparecen si el chupete se usa más allá de una edad prudencial, que se sitúa aproximadamente entre los 24 y los 30 meses, etapa en la que se va formando la dentición. A partir de entonces, el uso del chupete tiene que ser muy cauteloso. No debe ser utilizado de manera continuada más allá de esta época porque deforma la boca del niño: los dientes y el paladar en formación se ven alterados por un elemento extraño si éste permanece demasiado tiempo en la boca. Otra cosa bien distinta es que el niño lo utilice en momentos puntuales, como la hora de irse a dormir, aunque lo mejor es ir pensando en abandonarlo.

Además del aspecto puramente fisiológico, hay otro punto a tener muy en cuenta en cuanto al desarrollo del lenguaje. Estamos ante una época de crecimiento de vocabulario vertiginoso; el niño aprende palabras nuevas cada día y ha de tener la posibilidad de practicarlas: si va a todas horas con el chupete en la boca hablará menos y peor, es decir, no sólo tiene menos posibilidades de hablar, sino que no puede articular los sonidos correctamente.

Cuestiones bien formuladas

En muchas ocasiones sus intervenciones nos maravillan, y sus geniales ocurrencias se convierten en tema de conversación entre adultos. Pero quizás deberíamos cuestionarnos: ¿qué preguntas hacemos nosotros a los niños?, ¿preguntamos bien?, ¿les acosamos con preguntas?, ¿esta demanda excesiva favorece la comunicación? Vayamos por partes.

¿Nos hemos detenido a pensar alguna vez en la cantidad de preguntas de respuesta cerrada que hacemos a nuestros niños? En la mayoría de las ocasiones no tienen otra opción que responder sí o no.

Veamos tres preguntas típicas que se hacen a los niños pequeños una tarde cualquiera:

“¿Te lo has pasado bien hoy en el cole?”

“¿Quieres merendar?”

“¿Has terminado?”

En todas ellas el niño se ve abocado a responder sí o no. Son preguntas que no favorecen el desarrollo de la comunicación, sobre todo si una va después de la otra, sin espacio de tiempo para que el niño pueda pensar y explicar algo más. Es cierto que los adultos las utilizamos en el día a día sin problemas, pero debemos tener en cuenta que los niños están aprendiendo a hablar y un uso excesivo de este tipo de preguntas no les ayuda a saber cómo mantener una conversación.