Quantcast

La falta de agua potable


El otro drama de Puerto Rico

Carmen Heredia Rodriguez / Kaiser Health News | 6/26/2018, 1:03 p.m.
La falta de agua potable
Elba Negrón Carreras utiliza botellas de plástico y leche para cargar agua. Ella y sus dos hijos deben caminar media hora hasta una estación para llevar a casa agua potable para cocinar, beber y hasta para ducharse. | Carmen Heredia Rodriguez/Kaiser Health News

UTUADO, Puerto Rico - Carmen Rodríguez Santiago se considera afortunada por tener algún servicio de agua corriente en su hogar. Sin embargo, ocho meses después del huracán María, la guardia de seguridad de 52 años explicó que los grifos en su casa, de color crema y rosa, todavía se secan cada dos o tres días, y el agua, cuando regresa, está llena de sedimentos.

Las autoridades puertorriqueñas aseguran que el servicio de agua en la isla estadounidense ha sido restaurado para más del 96% de los clientes, según datos del 6 de junio. Pero el informe de progreso enmascara problemas subyacentes. Fuera de las ciudades, el servicio de agua está regresando con lentitud. El flujo es a menudo intermitente y la calidad del agua, incierta.

En todo Puerto Rico, los cortes de electricidad y los generadores defectuosos hacen que las bombas no suministren agua a los hogares de los residentes de manera consistente y las operaciones se interrumpen en las plantas de tratamiento de agua. Se advierte a los residentes que deben hervir el agua por tres minutos durante los primeros tres días después que se restaure el servicio o después de una interrupción para asegurarse de que sea segura para beber.

"El cese de suministro de agua quiere decir que hay fallas en los generadores o en los lugares donde se restableció la electricidad, y quizás se perdió temporalmente", dijo Elí Díaz Atienza, presidente ejecutivo de la Puerto Rico Aqueduct and Sewer Authority (Autoridad de Acueductos y Alcantarillados de Puerto Rico, PRASA).

PRASA se negó a compartir datos sobre la calidad actual del agua en la isla. Pero esto es poco consuelo para residentes rurales como Rodríguez Santiago, que se enfrentan a un acceso limitado al agua potable y temen la nueva temporada de huracanes, que comenzó este mes. La mujer contó que le salió una erupción después de bañarse con el agua del grifo. Ahora ni se baña ni lava los platos con esa agua. Solo consume la que trae de una estación portátil administrada por el gobierno.

"Ahora me desespero cuando pienso que llegará un huracán", se lamentó.

La seguridad del agua ha sido un problema persistente para Puerto Rico, un problema agravado por la tormenta. La recuperación ha sido incompleta.

La destrucción del huracán María dejó sin suministro de agua a más de la mitad de los residentes que utilizan el proveedor de servicios públicos de la isla, según la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA). PRASA proporciona agua a más del 97% de la isla.

Según la Agencia de Protección Ambiental (EPA), más de un tercio de las plantas de tratamiento de aguas residuales dejaron de funcionar después del huracán, lo que provocó que éstas fluyeran sin tratar hacia los canales que los residentes usaban para beber y bañarse. Y docenas de residentes poco después de la tormenta sufrieron leptospirosis, una infección bacteriana grave que puede ocurrir al consumir o entrar en contacto con aguas contaminadas, según funcionarios de salud.

Dos de los tres laboratorios que analizaban la calidad del agua quedaron inoperativos y aún se encuentran en reconstrucción. La autoridad del agua dijo que la mayoría de los análisis ahora los realizan en instalaciones subcontratadas.