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Un robot debe ser blando para convivir con los humanos


Gustavo Rízquez | 10/3/2018, 2:28 p.m.
Un robot debe ser blando para convivir con los humanos
La popularización de plataformas de inteligencia artificial "nos facilitarán mucho la vida" en cuestiones como búsquedas o la interacción. | Foto Cortesía

La International Conference on Intelligent Robots and Systems (IROS 2018) es un evento donde se debate en torno a la “gigantesca industria de la robótica”, un sector tecnológico donde cada día existe más dinero.

En esta oportunidad los científicos y técnicos que gravitan alrededor de la IROS 2018, harán una parada en Madrid, lugar que han elegido para iniciar conversaciones que expongan los avances que sobre las sutilezas la industria está considerando para los humanos.

Desde su nacimiento hasta la entrada disruptiva en el mundo industrial, los robots juegan un excelente papel en trabajos que ejecutan solos o en aquellos que son colaboradores de los humanos.

Pero ahora con la explosión de la Internet de las Cosas, la súper evolución de la Inteligencia Artificial, la generación respuestas “semánticas” por intermedio de los sistemas neuronales y la big data, se hace necesario que el sector tome en cuenta a los usuarios y diseñe objetos amables, suaves, delicados, porque los corobots y chatbots se trasformaron en el alma de la fiesta.

La industria está creando robots camareros, recepcionistas, enfermeros, una serie de unidades de carácter asistencial que tendrán como misión el servicio a los humanos, razón por la que los diseñadores han establecido como parámetros que deben ser seguros, no causar daño a las personas y lo más humanoide que se pueda. Es por eso que los investigadores se han orientado a diseñar novedosas estructuras robóticas con materiales blandos y flexibles.

IROS 2018, el mayor congreso mundial de robótica que actualmente se desarrolla en Madrid, tiene como tema estrella el relacionado con los "soft robotics". Estas máquinas requieren ser ensambladas con materiales amables al tacto y calibradas con presiones que tomen en cuenta la delicadeza humana.

Más de 1.200 expertos estarán presentes en la IROS 2018. En el foro intervendrán figuras mundiales de la robótica blanda, como la italiana Cecilia Laschi, responsable de un pulpo robótico completamente blando, o el alemán Helmut Hauser, que trabaja en computación morfológica para el control de este tipo de aparatos.

El famoso humanoide TEO para labores de investigación, elaborado por Robotics Lab, adscrita a la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M,) estará en la cita. Se hará escoltar por dos novedosos prototipos robóticos de cuello "blando" y "flexible" realizados por este laboratorio científico.

También se sabe que en la feria estará presente la versión mini de Maggie, un robot social empleado en tareas de rehabilitación de trastornos neuronales, o amor, un brazo robótico asistencial para cocinas adaptadas a personas discapacitadas. Se trata de un prototipo creado por el laboratorio de la investigadora Concha Monje.

En el congreso se podrá disfrutar además de la presencia de los afables humanoides, NAO y Pepper, conocidos por sus capacidades sociales y de interacción, así como de robots submarinos, de rescate, de inspección de infraestructuras o vehículos autónomos.

El uso de materiales blandos para la construcción de nuevas generaciones de robot, tiene como propósitos la seguridad, en términos relacionados con la absorción de golpes, y por otro lado facilitar maniobras al robot al dotarlo de estructuras menos rígidas.

"Si la cabeza del robot sufre un golpe, el material blando lo absorbe muchísimo mejor que si es rígido. Además, evita que el impacto sea doloroso a quien se golpea contra un robot", añade.

El material flexible permite además al robot acceder a "sitios más angostos o llegar a escenarios difíciles" y manejarse en situaciones de rescate "en donde un robot rígido muy malamente puede funcionar", continúa la investigadora.