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Latinos pierden habilidad para manejar sus emociones


Gustavo Rízquez | 10/5/2018, 2:30 p.m.
Latinos pierden habilidad para manejar sus emociones
Los psicoanalistas opinan que se deben crear conductos y herramientas para aprender a canalizar cada frustración desde el ámbito de la educación. | Foto Cortesía

Especialistas, instituciones y organizaciones mundiales monitorizan muy de cerca las habilidades emocionales que nos permiten como humanos relacionarnos socialmente. En este renglón Latinoamérica ha perdido terreno y hay datos que advierten que nos hemos transformado en huraños y hostiles, en grado sumo, por el impacto que la tecnología ha tenido en nosotros.

Al tomar en cuenta información emanada de la Organización Mundial de la Salud (OMS), se estima que al menos 322 millones de personas en el mundo sufren depresión, un 18 % más que hace una década, y otros 264 millones padecen trastornos de ansiedad, más del 15 % respecto a hace diez años.

De acuerdo al Instituto Panamericano de Investigación para las Relaciones Exitosas e Inteligentes (Ipirei) ocho de cada diez personas en Latinoamérica tienen problemas de funcionalidad dentro de los parámetros emocionales.

Esta disfuncionalidad incide de manera negativa en la vida cotidiana, en las relaciones personales, e incluso tocan el ámbito laboral. La realidad: No saben manejar sus emociones y tienen mermadas sus habilidades para la vida.

Quien respalda esta afirmación es la terapeuta Rita Jaime, quien entre otros puestos ocupa la Vicepresidencia de Salud Mental, Educación y Prevención del Delito de la Organización Interamericana de Consejos Ciudadanos en México. La especialista advierte que en los albores de la “singularidad tecnológica” las personas han modificado el desarrollo de sus habilidades para la vida debido a factores como la individualidad en la que se vive y el uso excesivo de la tecnología.

"La depresión, ansiedad y angustia no son más que el resultado de un conflicto que las personas tienen consigo mismas y que no logran resolver”.

Para la vocera del Instituto Panamericano de Investigación para las Relaciones Exitosas e Inteligentes, el uso de la tecnología vino a poner en jaque la capacidad de las habilidades en los procesos mentales. “Hoy los individuos viven en la superficialidad, tienen poca cohesión en sociedad, son poco responsables y eso ha llevado a un resquebrajamiento social y un conflicto en relación con el otro", indicó.

Una de las variables de acuerdo a la terapeuta que ha incidido en la perdida de la empatía de hombres y mujeres, que cada vez con más énfasis se ven envueltos en casos de violencia extrema, es el estar tanto tiempo en contacto con la tecnología, situación que ha provocado la pérdida de conexiones neuronales que permiten la identificación con el otro.

Otro dato que se desprende de las opiniones y estudios del Instituto Panamericano de Investigación para las Relaciones Exitosas e Inteligentes, es que la falta de capacidad de las personas para socializar y manejar emociones como la frustración ha elevado el número de suicidios en grupos de edad cada vez menores.

Los psicoanalistas opinan que se deben crear conductos y herramientas para aprender a canalizar cada frustración desde el ámbito de la educación, “pero los padres estamos evitando que los niños tengan el mínimo de conflictos con lo que cada vez somos menos tolerantes cuando tenemos un no ", determina la institución.

La Organización Mundial de la Salud sobre temas relacionados también advierte que más de 800 mil personas se suicidan cada año y esta es la segunda causa principal de defunción en el grupo de edad de 15 a 29 años.

En Latinoamérica, se estima, ocurren alrededor de 65.000 defunciones por suicidio anualmente, mientras que en México, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), el promedio anual entre 2014 y 2016 fue de 6.377 casos.

"Son problemas difíciles de aceptar, porque la gente cree que la psicología y psiquiatría son solo para locos, pero estas disciplinas también nos ayudan a tener una mejor manera de enfrentar los problemas de la vida cotidiana.