Quantcast

Mukwege: Cuando violan a una mujer es a mi mujer a la que violan


Gustavo Rízquez | 10/5/2018, 1:33 p.m.
Mukwege: Cuando violan a una mujer es a mi mujer a la que violan
Como cirujano jefe, Denis Mukwege y su equipo han intervenido a miles de mujeres víctimas de violaciones y de la ablación. | Foto Cortesía

Desde 1998, más de 200 mil mujeres han sido violadas en la RDC, según cálculos de la Organización de Naciones Unidas, que ha llegado a calificar a ese país como "el peor lugar del mundo para ser mujer".

La concesión del Nobel de la Paz al congoleño Denis Mukwege por combatir la violencia sexual como arma de guerra es un recordatorio del grave problema que sufre la República Democrática del Congo (RDC).

Denis Mukwege es un médico que lleva años intentando la recuperación psicológica y física de las mujeres violadas en el curso de los conflictos armados. Ha tratado a varias miles de mujeres desde la guerra de 1998 en el Congo, algunas de ellas más de una vez, y realizando hasta 10 cirugías en un día, durante sus 18 horas diarias de trabajo. Se ha descrito cómo sus pacientes llegan al hospital, a veces desnudas, y por lo general con sangrado y pérdida de orina y heces.

Con motivo del Premio Sajarov que le concedió el Parlamento Europeo en 2014, el ginecólogo profundamente conmovido y con su alma lastimada dijo que "cuando violan a una mujer, allá donde sea, es a mi mujer a la que violan. Cuando violan a una hija, a una madre, es a mi hija y a mi madre a las que están violando".

Mukwege fundó en 1999 el Hospital Panzi en Bukavu, en el Este del Congo. Desde allí trabaja. Su dedicación está en ofrecer todas las terapias fisiátricas que requieren las mujeres que son violadas. Son estas damas un arma de guerra de grupos armados, que utilizan el abuso para diezmar moralmente a su enemigo, al infligir tantos daños físicos que buscan la sumisión al lograr quebrar emocionalmente a sus víctimas a través de la crueldad: "No debemos precipitarnos con una operación si no hemos recuperado psicológicamente a esa mujer".

El doctor graduado en la Universidad de Buyumbura para enfrentar los horrores de la guerra en el Congo armó un equipo de asistencia social, psicológica y psiquiátrica, para atender antes de proceder a un tratamiento quirúrgico complicado, ya que muchas mujeres acuden con destrozos físicos en su aparato genital.

Este médico congoleño siempre ha tenido claro que las violaciones a cargo de militares son "una potente arma de guerra", que busca "destruir no solo físicamente a la mujer, sino a toda la comunidad a la que pertenece" y que se prolonga cuando se producen embarazos de niños no deseados.

Hijo de un ministro pentecostal, estudió Medicina en Burundi y después comenzó a hacer prácticas en el Hospital Cristiano de Lemera, en Kivu del Sur.

Conmocionado por las ablaciones que sufrían las mujeres en el país decidió especializarse en Obstetricia y Ginecología y después de completar su formación en Francia regresó a Kivu del Sur en 1989.